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19 de octubre de 2021

MARTÍN GILL ESTUVO EN MONTE MAÍZ

DIO DEFINICIONES IMPORTANTES DE SU LLEGADA A LA SECRETARÍA DE OBRAS PÚBLICAS DE LA NACIÓN

Un amplio espectro del ámbito empresarial e institucional de nuestra localidad se dio cita en el restaurante del Hotel Tolentino de nuestra localidad para escuchar al candidato a Diputado nacional por Córdoba del Frente de Todos, el Abogado Martín Rodrigo Gill, quien ocupó la Secretaría de Obras Públicas de la Nación pero también fue Intendente de la ciudad de Villa María, reelecto cono tal en 2019 y con licencia para ocupar el cargo que le asignó el actual Presidente de la Nación, Alberto Fernández. También fue Secretario de Políticas Universitarias durante los años 2011 a 2013 y luego fue Diputado Nacional por Córdoba de 2013 a 2015.

Estuvo durante unos 30 minutos en los cuales hizo un pormenorizado recuento de obras públicas que se iniciaron, y que se ejecutaron o que están en ejecución desde diciembre de 2019 hasta la fecha, en el interior del país, haciendo hincapié en lo que el Gobierno Nacional ejecutó en nuestra provincia.

En el comienzo se refirió a su llegada a la Secretaría de Obras Públicas de la Nación: “El Presidente decidió armar nuevamente un Ministerio de Obras Públicas y decidió convocar a un grupo de Intendentes del interior del país en ejercicio. Al intendente de Cañuelas, de Guaiminí; al de Concordia, al de San Martín (pcia. de Buenos Aires) y a mí que era el Intendente de Villa María. y el solo hecho de convocar a intendentes hacía prever que la obra pública se iba a transformar para llegar a cualquier parte del país. Lo que recibimos de la Gestión anterior, para ser realistas, fue poca obra concentrada en grandes distritos urbanos. La obra pública recibida tenía una cartera de 270 obras. Las mismas se desarrollaban en 85 localidades de la Argentina. Por lo tanto nuestro primer desafío fue federalizar la obra pública. Llevarla a cada rincón de la República Argentina. Porque construir un país federal no solo se declama sino que se concreta con acciones. Porque las pequeñas localidades no tienen la misma posibilidad de desarrollar las obras que puede tener cualquier gran ciudad. En muchos casos eso cuesta un poco más; por los fletes y por el transporte y el contexto de desarrollo. Pero, hasta diciembre de 2019 los recursos solo se concentraban en grandes localidades. Y nosotros más allá de lo político tenemos otras grietas, que son deudas. Deudas profundas para hacer una Argentina distinta. Deudas que tienen que ver con que hay 7 millones de argentinos que no tienen agua potable o que casi el 50% de los cordobeses no tienen cloacas. Y deudas que tienen que ver también con el estado de las rutas. Las mismas son un componente clave para la producción. Y que en los pequeños pueblos del interior no solo es clave para sacar la producción, sino que también son necesarios para el comercio para que la gente llegue a los servicios de salud o para distintas tareas administrativas. En los pueblos del interior del interior las rutas son un elemento indispensable para tener calidad de vida. Y nosotros empezamos a trabajar en un contexto muy difícil ya que nuestro país venía atravesando unos 6 o 7 años de dificultades económicas, que se profundizó en el año 2018 y que la misma se aceleró a mediados de 2019 por un proceso de endeudamiento insostenible. La Argentina tomó deuda por 100 mil millones de dólares; la mitad aproximadamente con el FMI y la otra mitad con otro tipo de entidades de crédito multilateral o con la emisión de bonos y acreedores privados. Ese dinero tenía un financiamiento que era absolutamente insostenible. La deuda con el FMI se devolvía en 4 años sin plazo de gracia en un país que no tenía la capacidad para suficiente para generar riqueza y para salir adelante. Entre 2020 y 2023 había que devolver más de 40 mil millones de dólares y aunque hubiera la voluntad de hacerlo no había capacidad de pago. Y esta realidad es la que nosotros recibimos en nuestro país”.

Una vez enumeradas estas circunstancias dijo que a los 99 días de iniciada la Gestión comenzó la pandemia o la cuarentena: “Y si la economía venía lenta, la pandemia causó un efecto similar a cuando saltan los fusibles. Se paró prácticamente todo. Y no hay antecedentes en el mundo que indique que todo se haya paralizado alguna vez. Y obviamente cambió el orden de prioridades porque además veníamos de una desinversión muy profunda en materia de salud y esto hizo que tuviéramos que salir a construir hospitales, clínicas y ampliación de terapias. Y solo en el primer año pusimos en marcha 250 obras de salud. En los primeros 6 meses construimos 80 hospitales que nos permitieron duplicar la cantidad de terapias. Además se llevaban a cabo acciones propias de la preparación para una guerra. Y en la primera etapa de la pandemia donde nadie sabía que podía pasar construimos 12 hospitales en 25 días”, graficó.

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