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OPINIÓN

26 de abril de 2025

CUANDO EL HILO SE CORTA POR LO MÁS DELGADO

SALE A RELUCIR LA MISERIA DE LA SOCIEDAD

Por Mariano Mill�n

Diego Orlando Spagnuolo, Director de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), cit�, mediante Carta Documento, a asistir a un consultorio m�dico local, a personas con discapacidad, para auditar las pensiones por invalidez, otorgadas por gobiernos anteriores.
Solo de esa manera, los beneficiarios podr�n conservar el escaso aporte del Estado para quienes tienen ciertas limitaciones que los condicionan en el mercado laboral; no por su discapacidad sino -y fundamentalmente- por el prejuicio ajeno.
Al mes de abril del corriente a�o, el monto de estas contribucuines ascendi� a $259.000, con un aumento que estuvo en el orden de los $3.000, en el mes mencionado (No se asombre. Ley� bien).�
La canasta b�sica alimentaria seg�n el INDEC fue de $495.616 en el mes de marzo y la canasta b�sica total, ascensi� a $1.100.217. Ambas determinan si las personas se encuentran bajo o sobre la l�nea de pobreza o indigencia. Con lo cual, no hace falta decir mucho m�s al respecto.
No es que est� mal auditar los egresos del Estado, sino que deber�a medirse cada intervenci�n con la misma vara. Sin �nimo de herir susceptibilidades, sabemos que muchos sectores, no tienen el mismo seguimiento exhaustivo por parte del Gobierno de Javier Milei, como los secotres m�s empobrecidos por la actual gesti�n.
Lo m�nimo que se pide, es la sensibilidad necesaria para conocer las necesidades que tienen estos sectores y las limitaciones que les presenta la vida para acceder a un ingreso formal (y hasta informal).�
Ser�a bueno que gestiones que influyen de manera directa sobre las arcas del Estado estuvieran controladas severamente como el sector de las personas con discapacidad, ya que adem�s de lidiar con su condici�n, deben hacerlo a cada instante de sus vidas con obstaculos que la misma sociedad le pone a cada paso.�
El Estado debiera ser quien garantice su sostenibilidad antes que su demonizaci�n por percibir una ayuda social.
La m�s f�cil siempre fue la de cortar el hilo por lo m�s delgado. Pero cuando se toca la parte m�s gruesa de la cuerda, las voces se hacen escuchar r�pidamente y se nos pide ser parte de esos reclamos; a los cuales, por lo general, el grueso de la poblaci�n, accede y acompa�a. Sin embargo, este no es el caso de esta situaci�n. La que hoy viven las personas con discapacidad.�
Pese a las cartas documentos, no hay voces que acompa�en su indignaci�n. M�s bien, se pone el acento en casos particulares, que intentan atentar contra un derecho. Ese derecho con el que muchos ya no cuentan. Y que es, nada m�s ni nada menos que el de acceder a m�nimas condiciones para vivir dignamente.



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