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OPINIÓN

10 de noviembre de 2025

¿CONMEMORAR O SIMULAR? LA ETERNA DISCUSIÓN

DÍA DE LA TRADICIÓN

El calendario cívico de nuestra nación está repleto de fechas destinadas a la conmemoración: días que nos recuerdan batallas, nacimientos o actos fundacionales. Sin embargo, la celebración del Día de la Tradición, como otras efemérides, se ha convertido en un campo de batalla entre el recuerdo auténtico y la puesta en escena.

Cuando una fecha histórica es utilizada meramente como un disfraz —una boina para jugar a las bochas o una bombacha gaucha para autoafirmarse—, se pierde su esencia. El verdadero fin de conmemorar no es medir quién es "más argentino" o quién ostenta mejor los símbolos. El objetivo fundamental es el aprendizaje, la reflexión y la continuidad de los valores que cimentaron nuestra identidad.

El Peligro de la Superficialidad:

La crítica reside en la desconexión entre el símbolo y el compromiso real. Si se ignora la historia, el contexto y el significado profundo detrás de la fecha, la celebración se vacía de contenido, convirtiéndose en un mero acto de figuración social. El riesgo es que la tradición se petrifique en un vestuario, mientras sus principios esenciales (como el respeto, el esfuerzo o la solidaridad) son olvidados.

La conmemoración histórica debe nutrirnos para el presente, no para juzgar al prójimo. El verdadero espíritu de una fecha fundacional reside en la invitación a la convivencia y al respeto por la diversidad de caminos. Quien instrumentaliza la historia para sentirse superior o para criticar las costumbres ajenas, traiciona el propósito mismo de la memoria colectiva.

La tradición genuina no se impone; se vive y se comparte. Si no se entiende que el objetivo de recordar es construir un futuro basado en el respeto mutuo, entonces el acto de conmemorar se vuelve estéril y, peor aún, divisivo. El llamado es claro: dedicarse a “vivir y dejar vivir”, entendiendo que la identidad se construye en la acción diaria, no en la exhibición esporádica de vestimentas o costumbres de ocasión.



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