Domingo 30 de Agosto de 2026

Hoy es Domingo 30 de Agosto de 2026 y son las 13:52 -

TORNEO FEDERAL "A"

30 de agosto de 2026

EL DESAFÍO DE ARGENTINO: SALIR DE SU ZONA DE CONFORT

LA COLUMNA FUTBOLERA DEL PROFESOR MAURICIO MENNA

¿Qué es la zona de confort?

La zona de confort es aquel lugar, situación o espacio que conocemos, que podemos manejar y en el que nos sentimos seguros. Es aquello que dominamos, donde sabemos qué esperar y donde los riesgos parecen estar controlados.

Por eso, salir de la zona de confort no es sencillo.

Implica enfrentarse a lo desconocido, asumir nuevos desafíos, aceptar que probablemente habrá dificultades y, sobre todo, entender que aquello que funcionaba en un determinado contexto quizás ya no sea suficiente para afrontar una realidad diferente.

En el deporte, y particularmente en el fútbol, esta situación se observa permanentemente. Un jugador puede sentirse cómodo en una determinada categoría. Un entrenador puede preferir trabajar con sistemas que conoce. Un dirigente puede sentirse seguro administrando una institución dentro de determinados parámetros.

Pero ¿qué ocurre cuando aparece la posibilidad de dar un paso más?

Ahí comienza el verdadero desafío.

Y para entenderlo, podemos tomar como ejemplo al Club Deportivo Argentino de Monte Maíz.

Argentino: un club que decidió salir de su zona de confort

Monte Maíz es una localidad de aproximadamente 8.500 habitantes. Allí funciona el Club Deportivo Argentino, una institución con una extensa historia dentro de la Liga Regional Dr. Adrián Beccar Varela.

Durante décadas, la realidad del fútbol de Argentino estuvo vinculada prácticamente al mismo escenario: la competencia regional, los mismos rivales, viajes relativamente cortos, una logística conocida y una estructura que, con sus dificultades, podía ser administrada dentro de parámetros previsibles.

Para ponerlo en contexto, la Liga Beccar Varela representa actualmente el sexto escalón dentro de la estructura competitiva del fútbol argentino. Ser campeón permite acceder al Torneo Regional Amateur, que constituye el camino hacia categorías superiores.

Durante muchos años, ese era el horizonte.

Pero en algún momento, un grupo de dirigentes decidió mirar más lejos.

Y mirar más lejos significaba necesariamente salir de la zona de confort.

Argentino comenzó a perseguir un sueño que para un club de una localidad pequeña podía parecer demasiado grande: competir en el Torneo Federal A.

Cuando la comodidad deja de ser suficiente

Ser un club organizado, competitivo y protagonista dentro de una liga regional puede permitir construir una estructura relativamente estable.

Si una institución hace las cosas bien, tiene buenos jugadores, trabaja correctamente y logra sostener una determinada organización, puede aspirar periódicamente a pelear campeonatos.

Pero subir de categoría cambia absolutamente las reglas del juego.

Ya no están solamente los clubes de la región.

Aparecen instituciones de mayor historia, ciudades mucho más grandes, presupuestos diferentes, estructuras profesionales, viajes extensos y escenarios que, hasta ese momento, parecían pertenecer a otra realidad.

El desafío deportivo se multiplica.

Pero también lo hacen los desafíos institucionales, económicos y organizativos.

Un club de pueblo que juega una liga regional puede resolver determinados problemas de una manera. Un club que participa en un torneo federal necesita aprender a resolver otros.

Y ahí aparece una cuestión fundamental:

¿Estamos preparados para aquello que soñamos alcanzar?

Porque muchas veces deseamos salir de nuestra zona de confort sin comprender que, cuando lo hacemos, también debemos estar preparados para todo lo que viene detrás.

¿Está mal no querer ascender?

Es una pregunta incómoda.

¿Está mal que una institución decida no buscar categorías superiores?

La respuesta es no.

Cada club tiene derecho a establecer sus propios objetivos, de acuerdo con sus posibilidades económicas, institucionales y deportivas.

Para algunas instituciones, ser protagonistas en su liga, disputar campeonatos, jugar finales y sostener una estructura social sólida puede ser suficiente.

No existe una obligación de querer llegar más lejos.

El problema aparece cuando confundimos estar cómodos con estar creciendo.

Porque una cosa es elegir conscientemente permanecer en un determinado lugar y otra muy diferente es permanecer allí simplemente por miedo a lo que pueda ocurrir si damos el siguiente paso.

Salir de la zona de confort implica asumir que probablemente vamos a perder más veces.

Y eso, en el deporte, cuesta.

Argentino y una nueva realidad

El recorrido de Argentino de Monte Maíz por el fútbol federal permitió vivir situaciones que difícilmente hubieran ocurrido permaneciendo exclusivamente en la competencia regional.

El club pudo enfrentarse oficialmente con instituciones de enorme historia en el fútbol argentino.

Clubes campeones del mundo, como Estudiantes de La Plata y Boca Juniors.

Instituciones que fueron campeonas del fútbol argentino y que además participan de competencias internacionales, como Platense.

Equipos con pasado en Primera División y una enorme tradición como San Martín de Mendoza, Olimpo de Bahía Blanca, Cipolletti, Central Norte, Racing de Córdoba, Sarmiento de Resistencia, Douglas Haig o Desamparados de San Juan, entre tantos otros.

Y aparecen también otras experiencias.

Viajar por distintas provincias.

Conocer ciudades.

Jugar en estadios históricos.

Competir en escenarios de Primera División.

Disputar partidos en un estadio mundialista como el José María Minella de Mar del Plata.

Ser televisado.

Aparecer en medios nacionales.

Ser seguido por públicos que probablemente nunca habían escuchado hablar de un club de una localidad de apenas unos miles de habitantes.

Todo eso tiene un valor que no necesariamente aparece en una tabla de posiciones.

Porque quizás Argentino no haya conseguido todavía el objetivo máximo de ascender a una categoría superior.

Pero nadie puede decir que el club es el mismo después de haber recorrido ese camino.

¿Y si nunca ascendemos?

Existe una frase que alguna vez alguien pudo haber pronunciado:

“¿Para qué jugás si total nunca vas a ascender?”

Es una pregunta que parece lógica si solamente observamos el resultado final.

Pero el deporte no siempre puede medirse exclusivamente por el resultado.

Si el único objetivo fuera ascender, entonces solamente tendría sentido participar cuando existe una certeza de conseguirlo.

Y el fútbol no funciona de esa manera.

También se compite por crecer.

Se compite para aprender.

Se compite para conocer hasta dónde somos capaces de llegar.

Se compite para vivir experiencias que probablemente nunca se hubieran presentado de otra manera.

Y, sobre todo, se compite porque existe una ilusión.

La ilusión de que algún día puede suceder.

Quizás esa sea una de las mayores razones para salir de la zona de confort.

No tener garantías.

El miedo al cambio

Toda transformación genera incertidumbre.

Y el miedo al cambio no es necesariamente una debilidad. Es una reacción natural frente a algo que no conocemos.

Lo importante es qué hacemos con ese miedo.

Podemos utilizarlo como una excusa para quedarnos donde estamos.

O podemos transformarlo en una herramienta para prepararnos mejor.

En el caso de un club, salir de la zona de confort implica mucho más que cambiar de categoría.

Implica aprender.

Aprenden los dirigentes.

Aprenden los entrenadores.

Aprenden los jugadores.

Aprende la institución.

Y también aprende la comunidad.

Porque cuando un club pequeño comienza a competir en escenarios mayores, descubre que muchas de las cosas que funcionaban anteriormente deben ser modificadas.

La logística cambia.

Los presupuestos cambian.

La planificación cambia.

La infraestructura debe adaptarse.

Los planteles necesitan otras características.

La comunicación y la exposición también son diferentes.

Y muchas veces los propios dirigentes tienen que aprender mientras caminan.

No existe un manual para administrar un club de pueblo que de repente comienza a competir contra instituciones con décadas de experiencia en categorías superiores.

La pregunta también alcanza a la Liga

Pero hay otra discusión que aparece necesariamente cuando una institución decide dar ese salto.

¿Qué sucede con la competencia de origen?

Cuando Argentino participa simultáneamente del Federal A y de la Liga Beccar Varela, ¿la estructura de la competencia regional está preparada para acompañar esa realidad?

Es una pregunta que merece ser discutida sin buscar culpables.

Porque una institución que participa de una competencia federal tiene necesidades diferentes.

No es lo mismo administrar un plantel que juega exclusivamente en una liga regional que uno que disputa simultáneamente un torneo nacional con viajes de cientos de kilómetros.

Entonces aparecen situaciones concretas.

¿Por qué, en determinadas ocasiones, un equipo debe jugar prácticamente dentro de las 24 horas a una competencia federal?

¿Por qué una lista de buena fe puede limitarse a 25 futbolistas cuando históricamente existen planteles mucho más numerosos?

¿Por qué no analizar alternativas como hacen otras ligas, permitiendo que la competencia regional se dispute al día siguiente para que puedan participar futbolistas que no tuvieron minutos en el torneo federal?

No se trata de pedir privilegios.

Se trata de preguntarse si una competencia está preparada para convivir con una realidad que antes no existía.

Y ahí aparece otra pregunta todavía más profunda:

¿Están los dirigentes de la Liga a la altura de las nuevas situaciones que plantea un club que decidió salir de su zona de confort?

No necesariamente porque exista mala intención.

Sino porque muchas veces también ocurre que quienes deben tomar decisiones nunca tuvieron que afrontar una situación semejante.

Y, al igual que Argentino, también tendrán que aprender.

El éxito no siempre es levantar una copa

Tal vez uno de los grandes errores sea pensar que salir de la zona de confort solamente tiene sentido si al final del camino aparece un campeonato.

No necesariamente.

Para Argentino, haber podido jugar en estadios de Primera División, disputar partidos en escenarios mundialistas, enfrentarse con clubes históricos, recorrer distintas provincias y aparecer en medios nacionales ya representa una transformación institucional.

El club se posiciona de otra manera.

Adquiere prestigio.

Genera experiencias.

Aprende.

Construye una historia nueva.

Y les demuestra a las generaciones más jóvenes que un club de una localidad pequeña también puede animarse a soñar con escenarios que parecían reservados para otros.

La zona de confort también puede ser una trampa

Permanecer en la zona de confort no está mal.

Lo peligroso es creer que allí termina nuestro camino.

Porque la comodidad puede transformarse lentamente en conformismo.

Y el conformismo puede terminar convirtiéndose en una barrera para el crecimiento.

En cambio, salir de la zona de confort no significa abandonar todo lo que funciona.

Significa tomar aquello que construimos y utilizarlo como plataforma para intentar algo nuevo.

Argentino no dejó de ser Argentino por jugar el Federal A.

Por el contrario: llevó su identidad a escenarios que antes parecían imposibles.

Y eso quizás sea la verdadera enseñanza.

Salir de la zona de confort no significa dejar de ser quienes somos. Significa descubrir hasta dónde podemos llegar siendo quienes somos.

El verdadero desafío

¿Qué hacemos cuando tenemos la posibilidad de salir de la zona de confort?

Podemos quedarnos donde conocemos.

Podemos seguir haciendo lo mismo porque sabemos cómo hacerlo.

Podemos elegir la seguridad de lo conocido.

O podemos aceptar el desafío.

Sabiendo que habrá derrotas.

Sabiendo que habrá dificultades económicas.

Sabiendo que habrá viajes interminables.

Sabiendo que habrá partidos que parecerán imposibles.

Sabiendo incluso que quizás nunca llegue el ascenso que todos esperan.

Pero también sabiendo que, en el camino, pueden aparecer experiencias que jamás hubiéramos imaginado.

Porque el fútbol, como la vida, no siempre premia solamente al que llega primero.

A veces también premia al que se anima a intentar llegar más lejos.

Y quizás ese sea el verdadero significado de salir de la zona de confort:

no tener la certeza de que vamos a ganar, pero tener el coraje suficiente para jugar el partido.

COMPARTIR:

Notas Relacionadas

TORNEO FEDERAL "A"
EMPATÓ ARGENTINO EN MAR DEL PLATA

EMPATÓ ARGENTINO EN MAR DEL PLATA

1 A 1 FRENTE A ALVARADO
TORNEO FEDERAL "A"
ARGENTINO JUEGA EN EL MUNDIALISTA DE MAR DEL PLATA

ARGENTINO JUEGA EN EL MUNDIALISTA DE MAR DEL PLATA

ENFRENTARÁ A ALVARADO POR LA 5° FECHA DEL NONAGONAL
TORNEO FEDERAL "A"
EMPATÓ ARGENTINO EN EL MODESTO MARRONE

EMPATÓ ARGENTINO EN EL MODESTO MARRONE

FRENTE A OLIMPO DE BAHÍA BLANCA

Comentarios

Escribir un comentario
Los comentarios se envían y quedan pendientes de moderación.
Comentarios
Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno.