INDICADORES
26 de septiembre de 2026
LA CRISIS ECONÓMICA NO DA TREGUA EN ARGENTINA
CRECE EL DESEMPLEO, AUMENTA LA POBREZA Y SE TEME POR UNA FUERTE RECESIÓN
Analistas y especialistas económicos advirtieron sobre el impacto directo del actual programa económico tanto en el mercado de trabajo como en los indicadores de actividad y pobreza. Entre los principales focos de preocupación se destacan la pérdida persistente de puestos de trabajo formal, el aumento de la precariedad y una contracción económica generalizada.
Pérdida de empleo registrado y auge del trabajo informal
De acuerdo con las lecturas sobre los datos del mercado laboral, la economía argentina encadena 13 meses consecutivos de destrucción de puestos de empleo registrados en el sector privado, acumulando una pérdida de aproximadamente 141.000 trabajos formales. Esta racha destructiva marca un hito no observado en el país desde la crisis del año 2001.
Aunque sectores específicos como el agro, la minería y la intermediación financiera muestran repuntes en los agregados de actividad, no logran traccionar la generación de empleo ni trasladarse al consumo cotidiano. Ante este escenario, la dinámica del mercado laboral no ha derivado únicamente en un salto masivo del desempleo medido tradicionalmente, sino en un incremento exponencial del empleo informal y, en particular, del cuentapropismo precario (las populares "changas").
Caída del consumo, aumento de la pobreza y desconfianza en los mercados
Por su parte, los análisis de la coyuntura macroeconómica señalan que la contracción del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) ronda casi tres puntos porcentuales (2,9%), lo que encarrila al país en una fase de recesión. A este escenario se le suma el desplome del consumo masivo —con más de ocho meses seguidos a la baja— y el cierre de miles de pequeñas y medianas empresas.
En materia social, la tasa de pobreza alcanzó un 32,3% en el promedio del primer semestre, superando los 15 millones de personas empobrecidas. Asimismo, proyecciones independientes estiman que los niveles reales podrían escalar hacia el 34% o 35% si se toma en consideración la desactualización de la canasta básica frente al costo de vida actual.
Finalmente, las gestiones internacionales en materia financiera tampoco habrían dado los frutos esperados. Tras las reuniones con fondos de inversión en Wall Street, la respuesta de los mercados fue una aceleración del riesgo país y ventas de bonos argentinos, lo que evidencia una renovada presión sobre las divisas y dudas respecto a la sostenibilidad del esquema vigente.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer en sus últimos informes los principales indicadores macroeconómicos y sociales que retratan la coyuntura del país. Los números oficiales reflejan un panorama de fuertes tensiones, caracterizado por el aumento de la pobreza, la caída en la actividad industrial y una creciente precarización laboral.
Aumento de la pobreza e indigencia
En el informe correspondiente al primer semestre del año, el INDEC reveló que la tasa de pobreza alcanzó el 32,3% de la población urbana, afectando a más de 15 millones de personas. La presión ejercida por el costo de la canasta básica familiar interrumpió la tendencia de meses anteriores, golpeando con especial dureza a las economías familiares del interior.
Suba del desempleo y avance de la informalidad
En el plano laboral, las cifras del segundo trimestre mostraron que la tasa de desocupación escaló al 7,9%, lo que representa cerca de 1,8 millones de personas sin empleo en todo el territorio nacional. Con una tasa de actividad del 48,9% y de empleo del 45,0%, la preocupación central gira no solo alrededor del desempleo directo, sino también sobre el traspaso progresivo de puestos formales hacia el cuentapropismo precario y el trabajo informal.
Desaceleración en la inflación e ingreso salarial
En cuanto al comportamiento de los precios, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de agosto registró un incremento del 1,7% mensual. En el ámbito salarial, el índice general mostró una suba del 2,8% en julio, acumulando una variación interanual del 36,2%. Este avance responde a incrementos del 2,3% en el sector privado registrado, 3,0% en el sector público y 3,9% en el sector privado no registrado.
Enfriamiento de la industria y la actividad
Por último, la actividad económica continúa mostrando signos de desaceleración. A pesar de que el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de junio anotó un leve repunte del 0,8%, las proyecciones para julio marcan una contracción del -1,4% interanual. La caída es más notoria en el sector manufacturero: el Índice de Producción Industrial (IPI) de julio registró un retroceso del -5,0%, confirmando el difícil momento que atraviesan la industria fabril y las pymes.