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Despejado

BECCAR VARELA

23 de noviembre de 2020

ENTREVISTA A JUAN ÁNGEL BIANCO

EL DIRIGENTE DE WENCESLAO ESCALANTE ES QUIEN MÁS TIEMPO ESTUVO AL FRENTE DE LIGA BECCAR VARELA

Juan Ángel Bianco (75), nació en Wenceslao Escalante, el 8 de noviembre de 1945. Desde siempre le gustó el fútbol pero su prematura inserción laboral en el correo, con apenas 14 años, le impidió practicarlo. Comenzó como colaborador del Club Guillermo Renny y a partir de 1980 asumió el rol de delegado del Albiceleste. Una década después fue convocado para integrar la mesa directiva de la liga, desempeñándose como secretario en las presidencias de Primo Baruffaldi y Eduardo Giordanengo. En 1998 asumió la conducción de la liga, manteniéndose en el cargo en forma ininterrumpida hasta 2014. También formó parte de la Federación Cordobesa de Fútbol y fue asambleísta en el Consejo Federal de AFA por la Región Centro. Su gestión se caracterizó por propiciar la participación de todos los clubes afiliados y la incorporación de la categoría B, entre 2000 y 2002, resultaría provechosa en ese propósito. Priorizó la participación de los seleccionados juveniles de la liga en el campeonato provincial, y también innovó con la presencia de selecciones juveniles de AFA jugando amistosos en la zona. La rifa del auto 0 km, de la que participaban las entradas vendidas en todas las canchas durante cada temporada, significó un ingreso económico para los clubes, a la vez que un formato que trascendió la provincia. En materia de infraestructura le tocó comenzar la obra de lo que hoy es la nueva sala de sesiones. En esta entrevista, Bianco repasa los años transitados en la dirigencia del fútbol, el recuerdo de figuras como Don Ángel Scavarda, y el agradecimiento eterno a su esposa, Rosa Carolina Fraire, por el acompañamiento incondicional durante tantos años.

¿De joven quiso ser futbolista?
Mi padre, Juan Bautista Bianco, fue un reconocido marcador central en las primeras décadas de la historia del club. Incluso gustó en una prueba en Rosario Central pero después no fue, y también jugó en Lambert. Yo quise y me defendía, me gustaba mucho el fútbol pero lamentablemente por razones laborales no pude practicarlo. Entré en el correo a los 14 años, trabajaba de lunes a sábados hasta tarde en la noche y no podía entrenar. Mi hijo y la mayoría de mis nietos juegan al rugby. El único que se dedicó al fútbol entre los nietos es Santiago, defensor de buen físico que llegó a primera, pero luego dejó cuando se fue a estudiar a la universidad en Córdoba.

¿Cuándo comenzó su labor de dirigente en el fútbol?
De joven me sumé a la subcomisión de fútbol en Guillermo Renny pero nunca ocupé cargos en la comisión directiva del club. Me inicié junto con un grupo de colaboradores entre los que estaban Miguel Peona, Baggini y Paparelli, que falleció muy joven. Yo me encargaba de los papeles y viajaba a donde hiciera falta detrás de buscar un pase, llegué a viajar a Rosario o Venado Tuerto. En 1980 entré como delegado del club en la liga. Fueron años muy lindos, se ganó el campeonato en 1984, con sucesivas campañas del equipo siendo protagonista. Fui 12 años delegado del club hasta que en una oportunidad y sin conocerlo personalmente, Primo Baruffaldi, acompañado de Manavella, me vino a hablar para integrar la mesa directiva de la Liga Beccar Varela, en lo que iba a ser la sucesión de la presidencia de Valduvino. Asumí como secretario y lo acompañé durante su gestión, y luego me mantuve también como secretario en la presidencia de Eduardo Giordanengo. Eran tiempos difíciles, donde tanto Baruffaldi como Giordanengo tuvieron problemas con clubes puntuales y fueron objeto de agresiones en sus viviendas. No había candidatos para hacerse cargo de la presidencia, me la ofrecieron a mí, que en un principio tampoco quería saber nada. Acepté para probar por un mandato y al final estuve en el cargo por 16 años. Fui reelecto en los siete periodos siguientes, siempre por unanimidad y la verdad que la pasé muy bien en la liga.

¿Cómo fue compatibilizar la actividad particular con la de estar al frente de la liga?
En el correo trabajé 37 años, hice todo el recorrido desde mensajero, cartero, telegrafista y jefe, cumplí con todas las funciones desde que ingresé hasta que me retiré. Me desempeñé como jefe en Laborde y después me bajé una categoría para quedarme en Escalante, ganaba menos pero se compensaba con no tener que viajar y estar al lado de mi casa. Hice muchos años de relevo de jefes en una amplia zona de la provincia. Como tenía buena calificación y sabía telegrafía, donde faltaba un jefe me asignaban. En 1997 opté por el retiro voluntario, pese a que tenía propuestas para ser jefe en cuatro ciudades: Santa Rosa de Calamuchita, Villa General Belgrano, San Francisco y Bell Ville. Era la oportunidad para instalarme en las sierras pero en ese momento mi señora estaba como directora del instituto de menores y nuestros hijos eran adolescentes todavía. Abrí una ferretería acá en Escalante que la mantengo hasta hoy y la atiendo junto con mi señora.

Logró empalmar su retiro en el correo con una intensa labor como dirigente.
Todo se fue dando así y de otra manera me hubiera resultado imposible, porque en el correo tenía horarios muy estrictos y la liga te demanda viajar. De movida nomás empecé con los viajes a las reuniones de la Federación Cordobesa de Fútbol. Ya de entrada me quisieron poner en la comisión y no acepté porque era nuevo. Pero en la asamblea siguiente ya ingresé como prosecretario de la FCF. Siempre tuve a mi esposa y familia de sostén en todo esto, que me aguantó y nunca puso un pero. Ricardo Jaurena fue mi primer vicepresidente y luego me acompañó Walter Dárdano durante varios años. Gustavo Bordese y Claudio Demaría, que después ocuparon también la presidencia. A mi primer secretario lo fui a buscar yo, Osvaldo “Pocho” Melián. Cuando Lambert fue campeón en 2005, su hijo Marcelo presidía el club y tuve el honor de cederle la copa, que llevaba la denominación de Pocho, para que la entregara a su hijo, salteándome el protocolo tradicional de ser el presidente de la liga quien hace la entrega.

¿Qué aspectos priorizó en su gestión como presidente de la liga?
Siempre apunté a lograr que participaran la mayor cantidad de clubes posibles. Se habían perdido varias localidades, Idiazábal, Chazón, Bengolea, La Laguna. No participaban porque era costoso, querían participar sólo con inferiores pero si no lo hacías con la primera quedabas por reglamento inhabilitado. En ese sentido tuve la suerte de ser nombrado en su momento asambleísta en AFA, representando a la Región Centro, que era Córdoba y Santiago del Estero. En una de esas asambleas presidida por Julio Humberto Grondona, se formó una comisión de reglamento del Consejo Federal, donde me tocó integrarla y éramos cinco representantes, uno por zona. Me dirigí a Gustavo Ceresa, que después llegó a ser presidente del Consejo Federal, y le planteé que tenía cuatro clubes que siempre quedaban al margen de participar porque no tenían primera. Le pregunté cómo se podía hacer para que jugaran únicamente con las inferiores para de esa forma algún día llegar a hacerlo en primera. Me dijo presénteme un fixture ficticio y dele para adelante. Así fue que con Walter Dárdano, gran compañero y mi vicepresidente durante varios años en esto de la gestión, los fuimos a visitar uno por uno para que estos clubes comenzaran a participar solo con el infanto juvenil por un par de años. Después todos esos clubes se reintegraron al momento de formarse la categoría B en el 2000.

La participación de los seleccionados juveniles en el provincial fue otra constante.
Los seleccionados de la liga, en aquel momento Sub 15 y Sub 17, siempre fue prioridad para mí. Nos quedó el mal trago en nuestra participación debut, donde estando clasificados para jugar la final en ambas categorías, fuimos expulsados como delegación, luego de que un particular agrediera al árbitro, por amonestar a un jugador que de esa manera se perdía de estar en el partido definitorio. Teníamos que enfrentar a Río Cuarto y Río Tercero. Después recompusimos la relación, hablamos con los presidentes de ambas ligas y los invitamos a jugar un amistoso en el estadio de Argentino en Monte Maíz, donde compartimos una cena con los planteles. Participamos en todas las ediciones y a partir de allí siempre fuimos elogiados por el comportamiento. Dárdano se llevaba un consultorio de fisiatría y atendía desinteresadamente a todas las delegaciones.

También se dio la presencia de seleccionados juveniles de AFA.
En otras de mis gestiones tuve la suerte de poder traer selecciones juveniles de AFA a jugar amistosos a la liga. La primera vez fue para el centenario de Wenceslao Escalante, en 2003, donde un Sub 16 dirigido por Hugo Tocalli y Miguel Ángel Tojo, se midió con un seleccionado de la liga. La experiencia se repitió cuando Olimpo cumplió los 100 años. Esa noche con el plus de que el partido fue presenciado en Laborde por Carlos Bilardo y Humberto Grondona (hijo). Bilardo me hablaba de que los jugadores del interior eran los que más rendían porque estaban acostumbrados a jugar en la tierra y con zapatillas.

La rifa del auto marcó otra referencia durante su gestión.
La rifa del auto 0 km trascendió el país desde La Beccar. Cuando Luis Sopranzi era vocal de AFA me pidió el reglamento y además de implementarla él en la Liga Independiente de Oncativo, supimos que también se hizo en el Sur y en Misiones, en ligas en donde los delegados de esa región la llevaron a la práctica. Significó además un ingreso para los clubes quienes recibían un aporte en función de la cantidad de entradas vendidas. Fueron tres ediciones en donde en la cena de entrega de premios y reconocimientos de fin de temporada, estaba en juego nada menos que un automóvil 0 km.

¿Qué significó la figura de Don Ángel Scavarda en su gestión?
Hay que agradecerle a Don Ángel Scavarda toda una vida dedicada a la tesorería de la liga. Estuvo 50 años y seis meses como tesorero, hasta el día en que murió ejerció el cargo. En 2004 se le puso en vida su nombre al edifico de la liga. Fue muy lindo porque ese día descubrió la placa acompañado de su familia. Cómo habrá sido su honestidad que un día me llama a la oficina en su casa, y desde dentro de un armario donde archivaba todas las cosas de la liga, sacó una bolsa con 5 mil dólares, y me dice: esto es de la liga para comprar el terreno lindante y ampliar el edificio. Era un dinero que durante años fue guardando y comprando dólares sin que nadie lo supiera.

Y así pudo concretarse el proyecto de construir la nueva sala de sesiones.
La primera ampliación la hizo Baruffaldi. Después me tocó a mí comprar el sitio hacia atrás y arrancar con la obra del nuevo salón de sesiones que se terminó en la gestión de Bordese. El gran hacedor de esa ampliación fue Luis Porporato, muy activo y diligente, siempre tuve la suerte de estar rodeado de buena gente. Cuando se inauguró el salón me convocaron a cortar la cinta y le pusieron mi nombre.

¿Cuándo decidió concluir su labor al frente de la liga?
Me costó alejarme, me retiré de la presidencia en 2014. En los últimos dos periodos ya quería dejar pero hubo clubes que me pidieron seguir hasta que encontraran un sucesor. Tuve además un episodio de salud bastante serio, con un tratamiento en Córdoba, en ese último invierno. Ahí asumió Bordese que era mi vicepresidente. Por suerte en diciembre me reintegré porque evolucioné bien pero ya no me sentía con ganas. En paralelo Darío Ranco me ofreció para ser nuevamente asambleísta en AFA, como premio a la trayectoria, y les agradecí pero dije no, porque en febrero me retiro. En ese momento quise priorizar mi salud y no me arrepiento. En 2019 volví a ser delegado por Guillermo Renny pero para ir a las reuniones y nada más. Siempre leo los boletines del tribunal, escucho los programas radiales y trato de estar empapado en el fútbol de la liga.

¿Es de ir a ver fútbol en las canchas de la liga?
Voy poco a las canchas, me gusta mucho pescar, lo que antes no pude hacer los domingos lo hago ahora. Pero me pasa que de tanto en tanto cuando voy a un estadio, gente que no conozco se acerca, me saluda y agradece. Eso es lo lindo que te deja esto de haber estado tantos años al servicio de la dirigencia del fútbol.

 

FUENTE: labeccar.com.ar

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