EL CONSUMO CASI NO VARÍA AUNQUE SI LO HACEN LOS HÁBITOS DEL CONSUMIDOR

En la semana previa a las elecciones se produjo un incremento en la carne que no llegó al 10% pero, sumado a ello, hubo otro aumento pos elecciones presidenciales. Por lo tanto, en los últimos 7 o 10 días los cortes reflejaron un aumento que va desde el 15% al 20%.

Lo mismo ocurre con el precio mayorista de la carne ya que los carniceros debieron afrontar el mismo aumento y no tuvieron más remedio que trasladarlo al consumidor.

Carlos “Cachi” Torres de Carnicería “La Blanca”, de calle Córdoba y Mendoza, dijo al respecto: “Entre el viernes de la semana pasada (25 de octubre) y el transcurso de esta semana la carne aumentó entre un 15 y un 20%. Hoy (por el viernes) estuve hablando con gente de uno de los frigoríficos y me dijeron que se puede venir otro aumento la semana que viene empujado por el incremento en el precio de los combustibles. Este nuevo aumento sería del 5% aunque luego podría bajar. Hay un panorama muy complejo y a veces uno no entiende nada de lo que quieren hacer. Desde los frigoríficos me dijeron que las ventas les han bajado un montón. Y si les baja el consumo a ellos, mucho más a nosotros”, explicó.

Ante esta situación de incertidumbre que se vive en el país algunos frigoríficos se vieron obligados a comprar hacienda sin precio por la necesidad de repartir a sus clientes. Esto conlleva ya una maniobra especulativa que, de alguna manera, se traslada al precio de la carne.

Las costumbres del consumidor van variando de acuerdo al precio de la mercadería y al alcance de su bolsillo. Los cortes más pedidos siguen siendo la pulpa, las costeletas y la aguja. La gente siente el aumento pero el consumo de carne sigue siendo más o menos el mismo. Aunque en lugar de comprar un kilo de pulpa, se compra tres o cuatro bifes que es lo que se va a consumir en el día.

El kilo de pulpa para milanesas hoy sale $350; el asado $320 (vacío, costillas o marucha); el kilo de milanesas sale $260.

La carne de cerdo y el pollo también han tenido un aumento similar al de la carne de vaca. Así mismo, la carne de cerdo sigue siendo considerablemente más barata que la carne de vaca aunque, dependiendo el lugar, a veces no se nota tanto la diferencia como años atrás.

Pese al aumento en los distintos cortes, la carne de vaca sigue siendo la de mayor consumo y tanto el cerdo como el pollo suelen ser una variante para el consumidor. El pollo ha aumentado de $100 a $150 el cajón. Hoy el kilo cuesta $125, mientras que el kilo de pata muslo se puede conseguir a $105.

 

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