SALUD

1 de diciembre de 2019

ACV: PREVENCIÓN, SÍNTOMAS Y TRATAMIENTOS

Dr. Lucas Gerbaudo

ENTREVISTA CON EL CARDIÓLOGO LUCAS GERBAUDO DEL CENTRO DE SALUD 8 DE NOVIEMBRE DEL DR. HUGO BETTIOL

El ACV (Accidente Cerebro Vascular) es una patología bastante frecuente y deja secuelas en los pacientes. Secuelas que, de acuerdo a la rapidez con la que se detecte el problema, pueden ser más leves o más graves.

El Dr. Lucas Gerbaudo, Cardiólogo, explicó en Canal 2: “El paciente tiene que saber que muchas de esas secuelas pueden ser prevenibles. Es factible prevenir que un paciente tenga un Accidente Cerebro Vascular. A groso modo, la enfermedad se puede dividir en dos tipos; el ACV isquémico, cuando hay un déficit en la irrigación del cerebro por diferentes causas; o de tipo hemorrágico, cuando hay ruptura de algún vaso lo que hace que la sangre se vuelque al cerebro generando hematoma con edema cerebral y demás. De los dos, el más grave, y de comportamiento más abrupto, es el ACV de tipo hemorrágico. Debuta mucho más rápido y genera una mayor mortalidad si uno no lo trata a tiempo, Y aun así, la mortalidad y/o las secuelas son más importantes”.

PREVENCIÓN Y TRATAMIENTOS

La prevención es similar en ambos casos y los tratamientos pueden diferir. El ACV de tipo isquémico, que es el que más se presenta, es el más fácil de diagnosticar. Los pacientes diabéticos, hipertensos, fumadores o con algún tipo de arritmias son los más propensos a tener esta patología. Aquellas personas que tienen un infarto pueden tener también una enfermedad en las carótidas o pueden tener alguna enfermedad de tipo arrítmica y esto puede generar un ACV isquémico. Estos se producen porque se tapa alguna arteria importante, como la carótida, la carótida interna o alguna de las ramas de la misma que no permite que llegue sangre a nivel cerebral. Puede pasar porque al territorio cerebral llega algún coagulo, o algún desprendimiento de algún material trombótico que sale del corazón. Habitualmente sucede por alguna arritmia que es la fibrilación auricular que predispone la formación de coágulos. También puede ocurrir que desde la aorta se desprende alguna placa cálcica que llega al cerebro y no permite que se irrigue normalmente.

Al respecto, el Dr. Gerbaudo explicó: “Así y todo la naturaleza es tan sabia que a nivel cerebral tiene un sistema de escape que permite que los daños no sean tan grandes. Es decir, nuestro cerebro tiene un sistema de circuito cerrado, como quien dice, que se conforma con las arterias vertebrales y las arterias carotídeas que hacen que a los cuatro vasos –si en alguno de ellos falta- llegue sangre. Quizás no en la cantidad adecuada pero si suficiente como para evitar un daño tan grande”.

SÍNTOMAS PRINCIPALES

Para ambos tipos de ACV los síntomas pueden ser: pérdida de fuerza gradual (si es isquémico) o súbita: de un brazo, de una pierna, dificultad para hablar, dificultad para ver o una depresión aguda de los sensores. Todo depende de la magnitud del daño cerebral que tenga el paciente. Según el Facultativo lo primero que tiene que determinar el Médico es el tipo de ACV que el paciente presenta: “Hoy por hoy, con una tomografía, uno puede ver claramente si es un ACV hemorrágico y ver si hay sangre dentro del cerebro. Los isquémicos cuesta un poco más verlos con una tomografía pero complementándolo con una resonancia uno puede actuar de una manera distinta. Hoy en los grandes Centros Asistenciales se han generado lo que se llaman Unidades de Strokes (Accidente Cerebro Vascular en inglés) y a través de ellos se puede discernir hacia donde debe apuntar el tratamiento. En el isquémico se le da al paciente medicamentos para alivianar la sangre. Se pueden usar medicamentos trombolíticos para alisar los “coagulitos”. Se pueden hacer tratamientos con catéteres; se puede avanzar mediante ellos hasta el sitio donde está el coágulo y sacarlo. Pero obviamente que todo depende del momento en que es tomada la patología. Y en el ACV hemorrágico, cuando hay algún vaso sangrante y demás se puede hacer una resonancia para identificar el vaso que sangra. También se puede hacer una angiografía cerebral y ver si hay algún aneurisma. Si es así se pueden colocar unos “alambrecitos” que se llaman coils para taparlos o stents diversores de flujo; o, en su defecto, terminar con una neurocirugía abriendo el cerebro tratando de ligar la zona donde está enferma la arteria”.

Ante cualquier síntoma o señal de estar sufriendo un ACV es muy importante acudir de manera inmediata al Médico porque el tiempo vale oro. El cerebro no es como el corazón. Este último se puede dañar en gran parte pero la persona puede seguir viviendo  prácticamente de manera normal. Mientras que en el cerebro, a medida que se va dañando algún sector se va perdiendo la movilidad, el habla y la capacidad de comprensión.

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